∂e raza pura. Que abarcaba. Que abarcaba los reinos. Curiosamente, disperso, qué no su sangre, como apuntaba. Cómo a apuntaba la censura de su tubo de escape y... era noviembre. En un momento iban a inflar su estómago, para matar el hambre. Ya su boca, junta o no, pero ausente, hacía que fuera casi la de otro. Se morían. La muerte se moría por el vicio del ser humano. Trique traque. Tim tam, Que loco. Pobre diablo. Espejos y cristales rotos. Y no avanzábamos, siempre a a la deuda. Serio. Era un puro serio. De la Cubas lo sabía. Y Della. Della también. LAs Dalias eran para otro momento. O para el Za. Cuadrilátero, Simon. Pero el con su orgullo, lo fomentaba cual imposible, con los mandos de Coto. Y el oligopolio de Neruda, seguía dibujandooslos explosiones en el cielo. LAs nubes eran bombas. Seguían probándotelo artillería pesada en alamar. Los portaviones en círculo... y ya sabes como sigue.
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